jueves, 27 de junio de 2013

Vivir el presente, tarea difícil

Se nos propone desde muchos ámbitos vivir el presente. Pero ¿Qué supone esta afirmación? Algunos la confunden con vivir al límite, explorando lugares inhóspitos, tratando de hacer cosas, muchas cosas para no desperdiciar el tiempo. Otros hablan de disfrutar intensamente de cada instante, sin dormir, ni descansar apenas, para que no se nos escape nada de la vida. Sin embargo, vivir el presente, creo tiene algunas claves. Algunas de ellas son no dejarse atrapar por el pasado o vivir pendiente del futuro. Otras, consisten en tener tiempo para la interioridad y disfrutar de aquello que hacemos. Vivir el presente, en primer lugar significa no estar angustiado por el pasado. Muchas veces justificamos nuestros fracasos presentes en situaciones que ocurrieron hace años. El pasado, pasado está y no hay que darle más vueltas. Algunas personas se pasan la vida atormentadas por algo que sucedió en su infancia o en la juventud. Se trata de malos hábitos que debiéramos superar. Si no podemos hacerlo solos sería bueno pedir ayuda. Estar demasiado pendientes de lo que sucederá, pidiendo en todo momento que no nos suceda nada malo, esperar que la vida nos sonría siempre, preocupados por tener un bienestar, tampoco es demasiado productivo, puesto que nos impide centrarnos en la vivencia actual, pensando siempre en cómo será nuestro futuro. Por tanto, no debiéramos preocuparnos en exceso por aquello que vendrá, ni gastar dinero en adivinadores que tranquilicen nuestra conciencia. Entre otras cosas, porque el futuro, se lo labra cada cual con su pensamiento y su trabajo. La otra clave interesante es la de la interioridad. Muchos proponen las religiones orientales como fuente de espiritualidad y bienestar. Sin embargo, creo que no hay que irse tan lejos. Las prácticas introspectivas y de reflexión a-religiosa nos ofrecen momentos de espiritualidad maravillosos y no tenemos que irnos tan lejos. Aunque, obviamente, tenemos que quitarnos de la cabeza todos los prejuicios que nos han dicho y nos han contado sobre la abertura del espíritu. Es tan eficaz sentarnos a la orilla del río en posición de loto y hacer meditación trascendental, o tal vez rezar una oración al dios que todos conocemos. Lo importante, en cualquier caso, para vivir feliz, para vivir el presente, es disponer de tiempo y predisposición para la interioridad de las situaciones y el envío de energías positivas a los que nos toque. Como último paso considero muy necesario “gustar de aquello que hacemos”. Si no nos gusta nuestro trabajo en exceso, seria bueno encontrar cosas agradables en él. Si el estudio tampoco nos fascina, seguro que habrá alguna asignatura que sí que nos guste, pues centrémonos en ella. Disfrutar de lo que haces, al menos parcialmente. Y por supuesto, tener algún hobby, actividad que enriquecedora, tal como un deporte, lectura, afición, que haga de esta vida más plena. Al fin y al cabo, como alguien decía, es la única vida de la que disponemos, depende de nosotros que sea mejor o peor.

viernes, 24 de mayo de 2013

The art of loving.

“At first I did not love you, Jude; that I own. When I first knew you I merely wanted you to love me. I did not exactly flirt with you; but that inborn craving which undermines some women's morals almost more than unbridled passion--the craving to attract and captivate, regardless of the injury it may do the man--was in me; and when I found I had caught you, I was frightened. And then--I don't know how it was-- I couldn't bear to let you go--possibly to Arabella again--and so I got to love you, Jude. But you see, however fondly it ended, it began in the selfish and cruel wish to make your heart ache for me without letting mine ache for you.” ― Thomas Hardy, Jude the Obscure

jueves, 18 de abril de 2013

ACTIVISMO GORDO

Esta es una página para lXs GordXs y los no gordXs. És una página para apoyarnos mutuamente dentro de esta sociedad discriminativa y estructurada de la manera errónea, una sociedad que busca colocar a las personas en ciertas categorías debido a su peso, condición económica, opción sexual y demás distinciones. Esta es una propuesta transgresora trabajada desde publicaciones y fotos, apoyo de artistas prendidos a la causa y gente común y corriente que entiende que ser diferente es también ser parte de un todo. Es una propuesta que busca quebrantar estereotipos. Les genera muchísimo kilombo a las personas encontrar mujeres y/o hombres que no estén ni ahí con los estereotipos de belleza. Ésto va un poco más allá, porque nos muestra a unxs gordxs felices, unxs gordxs que no tienen vergüenza de serlo. Unxs gordxs que no quieren ser flacxs, delgadxs, etc. Simplemente seres que quieren SER.

sábado, 23 de marzo de 2013

De las adicciones y demás.

"Uno no elige a quien querer", esa es la frase más común del universo, la cual después de muchos años comprobé que es real y que por algo corre con el viento por los lugares más recónditos del espacio. Sí, decidí contar brevemente mi historia con él, el único a quien vale la pena mencionar. Con la suerte que refieren los donjuanes latinos a la hora de conquistar amadas ocasionales o permanentes, yo siempre fui una de las afortunadas que puso en práctica su latitud sexual. Es decir, siempre tuve levantes, y sin ningún problema, a pesar de mi apariencia de mini elefantita morena, cosa que nunca fue un impedimento ni siquiera un bajón, incluso podría decir que me agregaba puntos el ser extra large a la hora de levantar. Lo conocí ocasionalmente, en la casa Rock. El hogar que cuatro amigos y yo formamos, el cual fue albergue de todo aquel espíritu bohemio y rebelde que necesitaba un lugar de libertad (o libertinaje) sin ningún juicio de valor y pura intensidad. Sí, amigo de uno de mis hermanos nuevos, un ser maravillosamente deshecho, el más hermoso desastre y el más inteligente silencio. No lo había visto de esa manera, hasta que fuimos todos a una fiesta, de esas colgadas, con kilos y kilos de marihuana y LSD y música psicodélica, en donde pretendimos ser pareja convenientemente y en realidad asegurábamos el garche de la noche, ambos. Nos perdimos por el mundo para adquirir ingredientes para una torta -en alusión a- y nos separamos del grupo para disfrutar de nuestros cuerpos y más rock n' roll en un lugar más íntimo y cómodo: la casa rock. Recuerdo siempre con cierta risa, que la primera noche que compartimos yo odié el hecho de que él no quería irse de allí, y yo quería dormir.. claro, estaba cansada de los bailes horizontales. Hoy río al pensar en eso. Mucho. Así inició el romance más heavy metal que pude vivir en mi intensa existencia. Nos pasábamos high la mayor parte del tiempo, escuchábamos canciones sexies y hacíamos el amor en cada esquina posible. La casa, su casa de verano (en donde rompimos la cama), la camioneta, pubs, y donde se nos ocurriese... jugábamos con el PS2 y nos reíamos de nuestra perra que cada vez que teníamos sexo quería subir a la cama. Yo, dentro de todas estas melodías periódicas, no me estaba dando cuenta que empezaba a amarlo. A esperarlo. A soñarlo. Por supuesto, como ser inestable químico-dependiente, él no encontró forma otra de explicarme que no sentía lo mismo y huyó. Sintió miedo porque yo empezaba a quererlo y a preocuparme por él y sus decisiones. Debo admitir, que yo jugaba con fuego las últimas temporadas que estuve con él, y que me quemé muy mal. Creo que nunca amé tanto a una persona con la intensidad con la que a él amé. Amo. Quise intervenir con su vida, quise incentivarlo a cuidarse, a cortarse con las cosas sobre las que no tuviera el control y sobre todo quise darle amor, amor del más puro y sincero, del más genuino y verdadero. Lejos estaba yo de pensar que su único amor es blanco y finito. Lejos estaba de darme cuenta que caía en un círculo vicioso con su existencia en mi vida y que su presencia en mi, era más que nada, tóxica. Pero lo amaba, y nada importaba. Fue en un lapso de autoevaluación, y en el momento en el que mi vida se escapaba de mis manos, cuando desperté y dije que no podía seguir con eso, con lo intenso de las drogas, del amor desordenado y del desorden cotidiano. Por suerte, los amigos reales fueron estirando mi carro hacia la razón y fueron ayudándome a retomar las riendas de mi vida, riendas que seguían hasta ese punto en las manos de él. El que tuvo mi amor sin quererlo. Lo que rescato de esta situación en sus más amplios sentidos, es que amé con todo mi corazón y sé hoy, cómo se siente vivir. Cómo se siente el bombear del corazón con la sola existencia de la otra persona, cómo se siente el fusionar físico y del alma que pueden existir en los momentos de blanca plenitud compartidos con el ser amado. Lo que lamento de ello es lo mismo. Amar a un ser cuya decisión no es suya, sino de un impulso físico y psicológico y una dependencia crónica a elementos externos. ¿Tan malo puede ser el ser adicto? Si. Él, a medida que revelaba su careta de niño malo, iba perdiéndose y convirtiendo su ser en el más horrendo de los clichés. Yo ya no lo reconocía. Creo que ni él mismo se reconoce, hoy día. En fin, esa es mi trágica historia del amar a un yonqui: un corazón roto y un protagonista irreconocible. No lo hagan, el amar a alguien que no se ama a sí mismo. Cuesta una vida el olvidar. No lo hagan, a veces nos creemos lo suficientemente fuertes y llenos de amor, y el otro sigue decepcionándote constantemente y a él mismo y nuestro corazón aguanta sólo un limitado número de veces. No lo hagan, quieranse a si mismxs, y elijan a quien amar. Se puede.

sábado, 16 de marzo de 2013

La dulce puñalada del libertinaje.-

Todo el mundo dice que la felicidad yace en ser libre y seguir al corazón y demás cursilerías. Me pregunto, hasta qué punto es saludable dejarse llevar por las emociones y los sentimientos siempre? La razón no debería ser justamente racional? Somos conscientes de los efectos residuales del rock n roll cotidiano? Me ha pasado que el rock n roll se me fue de las manos, y afectó mi salud mental y emocional. Demasiadas fiestas, demasiados amores de una noche, demasiado alcohol, demasiadas personas y demasiada intensidad. Sí, se me fue de las manos. Tengo 25 años, y puedo decir hoy que viví mil vidas, que estoy cansada y que a pesar de todo eso, aún no sé nada, simplemente sé que la duda es hermosa, y la búsqueda de la verdad se puede dar en un cuerpo, en la piel de la compañía en una noche lluviosa con unas demás copitas de vino... Y en ese momento, es hermoso. Sentir tanta libertad, sentir tanto amor, sentir tanta verdad, a uno le permite conocer la plenitud. El problema es que cuando ésto se vuelve rutina, pierde su belleza y cansa el espíritu, y a medida que va creciendo, más y más uno busca la paz (sujeta a subjetividades, por supuesto). Debo admitir que en tantas noches rockandrolleras, conocí tantas cosas y tantas almas distintas, experimenté la vida a través de risas, de porros, de cuelgues, borracheras, pieles y música creada con amigos y amantes. Todo fue genial y maravilloso, pero el error grave que yo cometi fue el de no medir cuán intenso dejaba que fuera el todo, justamente. Se perdió en mi vida el arte de mesurar, tal vez porque yo sufro de no limitar absolutamente nada, cosa que aprendí ahora, después de los compases agitados. Como toda canción, mi vida fue perdiéndose entre las notas y los silencios sin que yo me pudiera dar cuénta de que la misma iba saliéndose de mis manos, y dejaba de pertenecerme, dejaba yo de reconocerme. Este post va solamente como un humilde consejo, desde el teclado de una mujer alterada por sus emociones intensas, depresiva y extasiada a la vez, para que el que lo lea considere y reflexione en qué lugar está parado. Realmente ayuda a bajar los cambios el pensar un poco en el futuro, tipo ¿dónde me veo de acá a 5 años? O x número de años, no importa. El tema es no perderse en la dulce puñalada del libertinaje. Yo cometí el error de no reconocerme y dejarme llevar, y les aseguro que cuesta el después. Se paga el precio del rock n roll, con salud emocional, con salud mental, con dinero, con relaciones, con todo lo que pueda ser intercambiable. Tampoco pretendo que piensen, "hija la que vivió todo", porque no es así. Simplemente hablo de lo que viví, que lo tuve bien vivido. La analogía más cercana a lo que quiero decirles a través de este post, es la de que cuando uno es joven y se cree invencible, suena el rock en la mente y se lo vive a través de nuestros hechos y experiencias. Cuando uno abre los ojos, busca el jazz, la bossa, (o cualquier género que nos traiga paz, el arte es lo más subjetivo del universo). Pero ese tampoco es el secreto. Desde mi experiencia, busco el rock melódico, el reconocerme en la música de la vida pero disfrutarla al mismo tiempo, con libertad y sin libertinaje, tomando decisiones firmes y sinfonías dulces para conservar el carril del caminito por el cual el viento te acaricia el rostro y algún compañero te toma de la mano. El rock n roll tiene su precio. Nada más. Esta fue mi breve historia, y el resumen fantabuloso al que llego después de años de metalera existencia, apreciar el arte de mesurarse.

lunes, 11 de febrero de 2013

En donde pertenece

¿Ves el animal en la jaula que construiste? ¿Estás seguro de qué lado estás? Mejor no lo mires muy de cerca a los ojos ¿Estás seguro de qué lado del cristal estás? ¿Ves la seguridad de la vida que has construido? Cada cosa en su lugar. Siente el vacío dentro de tu corazón. Y cada cosa está en su lugar. ¿Qué pasaría si todo lo que te rodea no fuera lo que parece? ¿Qué pasaría si el mundo que crees conocer es un elaborado sueño? Y si miras tu propio reflejo, ¿es esto todo lo que quieres ser? ¿Si pudieras mirar bien a través de las grietas? Te encontrarías a ti mismo... asustado de verte? Qué pasaría si el mundo dentro de tu cabeza? Es sólo tu propia creación... Tus demonios y tus dioses y los vivos y los muertos. Y en realidad estás solo. Puedes puede vivir en esta ilusión Puedes escoger creer Sigues buscando pero no encuentras el bosque mientras estas ocultándote en los árboles. Qué pasaría si todo lo que te rodea no es lo que parece? Qué pasaría si el mundo que solías conocer es un elaborado sueño? Y si miras tu propio reflejo, ¿es esto todo lo que quieres ser? ¿Si pudieras mirar bien a través de las grietas? Te encontrarías a ti mismo... o estás asustado de verte?

martes, 14 de febrero de 2012

Ser, y dejar ser.


"Vos te encontras en una posición superior, desde el momento en que tenes la capacidad de razonar por TU ser/acto y por la reacción del otro."

Y busco. Sigo buscando. Ese momento determinante en el que negar la condición de uno, o realidad, o pensamiento, o posición, sea necesario para que se dé la armonía. Si, hablo de algo tan sencillo como la tolerancia a los demás, o la aceptación simple del otro.. A eso nomás me refiero. A ser, dejar ser.