miércoles, 17 de febrero de 2010


Las grandes esperanzas no terminan por más de que los pies se estén atando y la luz ya no sea más intensa. La noche deja de ser maravillosa, los amigos te rodean inicuos, pero con el reflejo lunar ellos y nuestros egos ven el eclipse junto con el lado oscuro de la luna como una bandeja de secretos para aprender a volar y pelear cubiertos con luz, mientras la guerra más fuerte de todas refleja como se corre en el infierno, pero con un respiro y una mirada hacia el cielo volvemos a vivir cuando morimos, dejamos nuestro morbo y la carne a un costado, vaciando las vasijas quebradas, contemplando alrededor aunque se nos oscurezcan las nubes y venga el corte final; aunque las mentes peligrosas nos desafíen; aunque nuestro cuello dependa de una simple piel; los ecos de este sonido libertador igual llegarán, mientras explota el ser, mientras creemos sentir un momentáneo lapso de razón, cuando en realidad es nada más que la comprensión plena del amor que nace en nuestros corazones.

Cada día ansío más Tu venida.

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