lunes, 20 de junio de 2011

El drama del desencantado

"...el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimiento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida."

FIN

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Hay una lluvia de desencantados que nadie ve. Quizá deba admitir, yo me he arrojado desde el décimo piso de la vida para aplastarme contra la nada, para cuando me abracé a la resignación, estaba cayendo. Pero en el descenso me alcanzó un desencantado que al mirarme me dio alas, entonces ya no era demasiado tarde, me estaba salvando. Fuimos a la terraza de la vida donde flamean los sueños, lejos del pavimento donde todos caminan inconscientes de la cantidad de cuerpos desparramados sobre el suelo, pasando por encima de ellos sin saber que tarde o temprano patearán sus propias cabezas. Desde aquí podemos ver a aquellos que van cayendo, los que caminan sin saber que ya han caído, los que flotan para alcanzar una mano en el aire, los que miran por la ventana buscando señales de vida. Desde aquí podemos sentir.. Ícaro en el sol. :)

sábado, 18 de junio de 2011

E S T R A N G E D


Evocando mi olvido
al recuerdo adormecido,
en imágenes vagas
de sueños vacíos, yertos,
veo el rostro sempiterno
de la vida que me espera;
me dicen No Temas,
sin poder hablar cierto siquiera,
sin poder vivir justo aunque sea.

es·trange (-strnj)
tr.v. es·tranged, es·trang·ing, es·trang·es
1. To make hostile, unsympathetic, or indifferent; alienate.
2. To remove from an accustomed place or set of associations.

martes, 14 de junio de 2011

Aju jey - He vuelto - I've come back




Bajo mis ojos te extendías,
país de dunas -ocres, claras.
El viento en busca de agua se detuvo,
país de fuentes y latidos.
Vasta como la noche,
cabías en la cuenca de mi mano.
Después, el despeñarse inmóvil
adentro afuera de nosotros mismos.
comí tinieblas con los ojos,
bebí el agua del tiempo, bebí noche.
Palpé entonces el cuerpo de una música
oída con la yema de los dedos.
Juntos, barcas oscuras
a la sombra amarradas,
nuestros cuerpos tendidos.
Las almas, desatadas,
lámparas navegantes
sobre el agua nocturna.
Abriste al fin los ojos.
te mirabas mirada por mis ojos
y desde mi mirada te mirabas:
como el fruto en la yerba,
como la piedra en el estanque,
caías en ti misma.
Dentro de mí subía una marea
y con puño impalpable golpeaba
la puerta de tus párpados:
mi muerte, que quería conocerte,
mi muerte, que quería conocerse.
Me enterré en tu mirada.
Fluyen por las llanura de la noche
nuestros cuerpos: son tiempo que se acaba,
presencia disipada de un abrazo;
pero son infinitos y al tocarlos
nos bañamos en ríos de latidos,
volvemos al perpetuo recomienzo.

Octavio Paz - El regreso