martes, 22 de noviembre de 2011

Vida Technicolor - Mylo Xyloto


Technicolor. Buscaba desesperadamente el technicolor. Dejar atrás el blanco y negro que la perseguía. Decidió salir en un atardecer después de la lluvia. Un ligero color oscuro, esa luz azul que nos rodea en esa hora específica de la tarde. Aquella que queda después de esos pequeños resplandores del sol, de sus rayos moribundos. Caminaba por las calles que en algún momento fueron suyas, inundadas por la luz de los edificios, de los postes, de las luces de los autos. Pero no veía a nadie en la calle. Más allá de los conductores de algunos vehículos que pasaban rápidamente, era incapaz de ver que alguien pasaba a su lado. Sólo veía fragmentos en blanco y negro sobre los rostros de los demás. Rostros que se transfiguraban en momentos precisos y lugares concretos. Aquello que la perseguía, fragmentos, situaciones inconexas entre sí, incapaz de mantener una linealidad en su pensamiento. Lo que pasaba a su lado no era nada más que eso: un collage. Sonrisas, besos, charlas, camas, lágrimas, haciendas, carros, ciudades, vestidos de weds/15s, partidos de volley, ingenios, pequeños movimientos para que dejara de roncar, groserías, cervezas, jazz, como se soltaba el pelo cuando por fin encontraba la goma, vino en cartón, mp3 estéreo, miradores, cultivos, películas, conciertos, Cultura Nativa, apodos, amor.
Somewhere only we know, Maussner.