sábado, 16 de marzo de 2013

La dulce puñalada del libertinaje.-

Todo el mundo dice que la felicidad yace en ser libre y seguir al corazón y demás cursilerías. Me pregunto, hasta qué punto es saludable dejarse llevar por las emociones y los sentimientos siempre? La razón no debería ser justamente racional? Somos conscientes de los efectos residuales del rock n roll cotidiano? Me ha pasado que el rock n roll se me fue de las manos, y afectó mi salud mental y emocional. Demasiadas fiestas, demasiados amores de una noche, demasiado alcohol, demasiadas personas y demasiada intensidad. Sí, se me fue de las manos. Tengo 25 años, y puedo decir hoy que viví mil vidas, que estoy cansada y que a pesar de todo eso, aún no sé nada, simplemente sé que la duda es hermosa, y la búsqueda de la verdad se puede dar en un cuerpo, en la piel de la compañía en una noche lluviosa con unas demás copitas de vino... Y en ese momento, es hermoso. Sentir tanta libertad, sentir tanto amor, sentir tanta verdad, a uno le permite conocer la plenitud. El problema es que cuando ésto se vuelve rutina, pierde su belleza y cansa el espíritu, y a medida que va creciendo, más y más uno busca la paz (sujeta a subjetividades, por supuesto). Debo admitir que en tantas noches rockandrolleras, conocí tantas cosas y tantas almas distintas, experimenté la vida a través de risas, de porros, de cuelgues, borracheras, pieles y música creada con amigos y amantes. Todo fue genial y maravilloso, pero el error grave que yo cometi fue el de no medir cuán intenso dejaba que fuera el todo, justamente. Se perdió en mi vida el arte de mesurar, tal vez porque yo sufro de no limitar absolutamente nada, cosa que aprendí ahora, después de los compases agitados. Como toda canción, mi vida fue perdiéndose entre las notas y los silencios sin que yo me pudiera dar cuénta de que la misma iba saliéndose de mis manos, y dejaba de pertenecerme, dejaba yo de reconocerme. Este post va solamente como un humilde consejo, desde el teclado de una mujer alterada por sus emociones intensas, depresiva y extasiada a la vez, para que el que lo lea considere y reflexione en qué lugar está parado. Realmente ayuda a bajar los cambios el pensar un poco en el futuro, tipo ¿dónde me veo de acá a 5 años? O x número de años, no importa. El tema es no perderse en la dulce puñalada del libertinaje. Yo cometí el error de no reconocerme y dejarme llevar, y les aseguro que cuesta el después. Se paga el precio del rock n roll, con salud emocional, con salud mental, con dinero, con relaciones, con todo lo que pueda ser intercambiable. Tampoco pretendo que piensen, "hija la que vivió todo", porque no es así. Simplemente hablo de lo que viví, que lo tuve bien vivido. La analogía más cercana a lo que quiero decirles a través de este post, es la de que cuando uno es joven y se cree invencible, suena el rock en la mente y se lo vive a través de nuestros hechos y experiencias. Cuando uno abre los ojos, busca el jazz, la bossa, (o cualquier género que nos traiga paz, el arte es lo más subjetivo del universo). Pero ese tampoco es el secreto. Desde mi experiencia, busco el rock melódico, el reconocerme en la música de la vida pero disfrutarla al mismo tiempo, con libertad y sin libertinaje, tomando decisiones firmes y sinfonías dulces para conservar el carril del caminito por el cual el viento te acaricia el rostro y algún compañero te toma de la mano. El rock n roll tiene su precio. Nada más. Esta fue mi breve historia, y el resumen fantabuloso al que llego después de años de metalera existencia, apreciar el arte de mesurarse.

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